Españoles en el exilio

Existen muchos tipos de españoles por el mundo. Muchos más y con una vida muy diferente a las que el programa de televisión del mismo nombre nos tiene acostumbrados: casas impresionantes, trabajos (y sueldos) de ensueño y, en general, una vida que parece de película. Bien es cierto que algunos de los protagonistas admiten haber tenido ciertas dificultades al principio con el idioma o la cultura del país que les acoge (¡solo faltaba!). Aunque ya firmaba yo tener problemas con el idioma con las costumbres o con lo que sea si en un período relativamente corto de tiempo consigo la vida perfecta que parece que tienen.

Y ahí es adonde voy: estos programas tipo “Españoles por el mundo” en cualquiera de sus versiones; con asturianos, castellanoleoneses, madrileños, etc. Se centran en mostrarnos lo mejor del país y cómo es la vida de los españoles que allí viven. Pero no nos llevemos a engaño, la realidad es otra.

La mayoría de los españoles que viven en el extranjero ni tienen esas casas increíbles, ni se recorrieron medio mundo para ir junto al amor de su vida y acabaron comiendo perdices, ni nada parecido a un cuento. Lo cierto es que la mayor parte se han visto obligados a marcharse por la situación económica española y otros, simplemente, han aprovechado las posibilidades que sí les han ofrecido fuera.

No quiero parecer extremista en este tema, no estoy en contra de que la gente se marche fuera en busca de mejores oportunidades. Al contrario. Vivir y trabajar en el extranjero es una experiencia que recomiendo a todo el mundo tanto por la experiencia personal y cultural como desde el punto de vista profesional. Las oportunidades hay que aprovecharlas. Siempre.

Pero no es lo mismo irse de tu país por obligación, porque no hay oportunidades, que hacerlo por placer, para vivir una aventura más. Y, sobre todo, una cosa es vivir una aventura fuera de casa pero poder volver cuando quieras y otra muy diferente es irte sabiendo que no vas a volver en una larga temporada o que es mejor no hacerlo. Este último caso suele ser el más habitual en los últimos años, concretamente 82.000 españoles tomaron esta decisión en 2012.

Migración española. Imagen de El Comercio

¿Quién es el más beneficiado con esta situación? Los países que se eligen como destino. En el caso de Europa el más demandado, de momento, es Alemania. Y le está sacando provecho. Con la excusa de ayudar a los países con mayor índice de desempleo (gráfica de la evolución del paro), especialmente entre los jóvenes, ponen en marcha iniciativas como esta para facilitar la búsqueda de empleo en el país teutón: un portal desde el que comenzar a hacer las gestiones previas e incluso contactar con las empresas.

¿Y mientras que hace el Gobierno español para evitar la huida masiva de jóvenes formados? Nada. Incluso el año pasado el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert,no consideraba dramática la emigración masiva de jóvenes, sino más bien un desafío para nuestro país porque así tiene que conseguir que vuelvan. Pues yo le digo una cosa, señor ministro, casi un año después de sus declaraciones la situación no ha cambiado mucho: España sigue mal y la gente continúa emigrando. Así que de momento el desafío de que vuelvan está muy lejos de conseguirse y, no es por ser agorera, pero mucho tienen que cambiar las cosas. Concretamente mucho tienen que cambiar la economía y las condiciones laborales en España para que los que se han ido vuelvan. Y cuánto más tiempo pase más difícil será que una persona que tiene su vida hecha en un lugar la cambie por completo, otra vez.

Desde las instituciones regionales y locales cada vez hay más iniciativas para ayudar a buscar trabajo en el extranjero. ¿Es esta la forma adecuada de afrontarlo? El mensaje que parecen estar transmitiendo es: “vete ahora tú que aún puedes que aquí ya no hay nada que hacer” como si fuese un barco que se hunde. Llámenme optimista pero quiero pensar que en algún momento, aunque sea lejano, todo mejorará.

Irse a trabajar a estudiar o simplemente a conocer otros países durante una temporada es recomendable porque amplia nuestros conocimientos profesionales y culturales. Lo ideal en esos casos sería que tras ese período en el extranjero lo aprendido profesionalmente revierta en las empresas del país de origen. Pero para eso, España tiene que ofrecer algo, como muy bien decía el señor Wert, para que los que se han ido vuelvan. En otros países este tipo de ayudas en forma de cursos, becas o el formato que sea, suelen llevar aparejado el requisito obligatorio de que aquellos que entren a formar de estos programas retornen a su país. Precisamente por lo que decía más arriba: para que el dinero invertido en la educación y la posterior ayuda para la formación en el extranjero reviertan en su propio país a través del trabajo, generando riqueza. Pero parece que en España nos gusta tirarnos piedras contra nuestro propio tejado.

De momento van surgiendo iniciativas que agrupan a aquellos que se han visto obligados a marchase como “No nos vamos, nos echan”,en la que se denuncia tanto el exilio forzoso como las situaciones laborales precarias, y hasta un documental sobre esta emigración del siglo XXI.

Si está pensando en emigrar ya lo sabe: los inicios nunca fueron fáciles para nadie pero merece la pena.

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7 pensamientos en “Españoles en el exilio

  1. Es cierto. Ahí fuera no es todo fácil. Y es muy triste que se vaya mucha gente muy válida, porque no es valorada en nuestro país.

    • Sí, es una lástima que mucha gente se esté teniendo que ir porque aquí no se les valora después de haber invertido en ellos para su educación para que ahora el rendimiento de este esfuerzo se lo lleven otros países… Por no hablar del gran envejecimiento poblacional que tendremos en España a causa de la pirámide poblacional invertida, hay mucha más gente de mediana edad y ancianos que jóvenes, y con la emigración esto empeorará con todos los problemas añadidos que conlleva.
      En cuanto a los que se van fuera, es importante que sean conscientes de que no es llegar y encontrar trabajo o que encontraran el trabajo de sus sueños a la primera porque eso no pasa en España ni tampoco fuera, salvo contadas excepciones. Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya resultado interesante la entrada.

  2. Yo vi hace relativamente pronto un programa , creo que el la 2, de españoles que se iban al extranjero y sin tener nada pensado y que acababan como mendigos en el país al que iban. La verdad es que es muy triste que la desesperación te haga llegar a ese extremo. También supe a través de un foro que visito a menudo de una mujer que se iba a trabajar a un hotel en Suiza, pero claro, no podía llevarse a su hija ni a su marido y estaba muy triste. Ella iba a vivir en una pequeña habitación de servicio del hotel durante 6 meses.

    • Es muy triste llegar a esas situaciones y que además sea una consecuencia de algo de lo que nosotros, los ciudadanos de a pie, no tenemos la responsabilidad, al menos, no de forma directa.
      De todas formas creo que el problema no es tanto que por culpa de la desesperación la gente se vaya y acaben como mendigos, que también, sino más bien que muchos de los que se van a un país no se han documentado antes y piensan que solo por irse de España en cuanto pisen el fuera van a encontrar un trabajo en un abrir y cerrar de ojos. Y no pueden estas más equivocados. Lanzarse a la aventura de vivir y trabajar en el extranjero es una buena opción pero hay que conocer los países, los mercados y, por supuesto, contar con un colchón económico mínimo para vivir (pagar alojamiento, manutención y transporte) en el país de destino en caso de que se marchen de España sin un trabajo o sin haber contactado previamente con las empresas.Porque en el extranjero también hay crisis, cierto que no es tan fuerte como aquí, pero ellos también lo están notando.
      En mi opinión, mucha gente ve el extranjero como si fuese El Dorado: un lugar ideal en el que hay trabajo y no hay problemas para encontrarlo y se lanzan a la aventura sin haber sopesado y estudiado bien todas las opciones. Yo he hablado con gente que me decía “Si no encuentro trabajo aquí me voy” y cuando les preguntaba qué tenían planeado hacer la respuesta era irse y una vez allí trabajar de lo que surgiese. Pero aún así, a veces no surge nada o tarda en surgir y si no se está preparado…

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  5. Muchas gracias por contar la emigración desde esta perspectiva. Resulta ofensivo ver como la ministra de trabajo lo llama movilidad exterior, o Gonzalez Pons dice que trabajar en Europa no es trabajar fuera de España.

    Vivo en UK desde hace tres años. Me fui en parte porque quise y en parte porque en España no existe el trabajo que quería y que he conseguido. Pero no es fácil ser emigrante. Todos los días te acuerdas varias veces de tu cultura, del sentido del humor, de la comida y eso por no mencionar a familia y amigos o el sol si estás al norte como yo.

    Ojalá emigraran los corruptos y vagos en vez de los más preparados. Si no los echamos no habrá pais al que volver y mi generación será sólo la primera perdida.

    Al menos tengo mi blog para dar soluciones a los problemas que veo desde fuera aplicando cosas que se hacen en UK y otros países. Porque si algo bueno tiene la inmigración es que te ayuda a abrir la mente a otras posibilidades.

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